La Dominical: arroz con leche de coco - Programas avanzados para el Cuidado de la Salud
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La Dominical: arroz con leche de coco

Al arroz con leche lo consideramos un poste, pero este riquísimo arroz con leche de coco – sin lactosa ni azúcares refinados – suele ocupar un lugar importante en mis desayunos.

Aunque aquí estamos acostumbrados a desayunar pan, cereales o bollería, la variedad de cosas que podemos tomar como primera comida del día es enorme, pensando siempre que es la encargada de romper el ayuno nocturno y proporcionar al cuerpo la energía necesaria para rendir durante toda la mañana.

Si miramos a diferentes lugares del mundo y de paso, aprendemos de ellos, encontramos patrones comunes en consonancia con este desayuno que hoy os propongo: el porridge Inglés, la polenta en Italia, las gachas en muchos lugares de España (hace no tantos años) y otras cremas de cereales (como el arroz o el mijo) en países de Oriente.

El arroz con leche es un plato triunfador: suave, de textura melosa y sabor irresistible. La pega es para quienes no tomamos leche y azúcares refinados… pero ha dejado de ser pega porque con la cantidad de nuevas bebidas vegetales y otros endulzantes más naturales, reproducir esta receta es realmente fácil.

De esta forma, lo que era algo prohibido para muchas personas se convierte en una alternativa deliciosa y saludable, donde predominan el coco – en diversas variantes – y el arroz integral. El resultado es una comida que puede ser postre, desayuno o merienda, tomarse caliente o del tiempo y se puede congelar porque recupera muy bien la textura original.

Creo que en este plato el coco le ha robado el protagonismo al arroz porque está presente en tres ingredientes distintos – 4 si se opta por añadirlo rallado – y se adapta perfectamente, para crear tanto el sabor como la cremosidad propia de un arroz con leche tradicional.

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Habrás notado el aumento de los productos con coco han aumentado notablemente en los tiempos recientes. Con las nuevas demandas de los consumidores por alimentos y comida menos procesada y más nutritiva, el coco se ha revelado como una bomba nutricional capaz de desenvolverse bien en casi cualquier terreno: fruta fresca, seca, bebida vegetal, en jugo espeso, en agua, aceite, harina o manteca, tanto para uso alimentario como cosmético o farmacéutico.

Su alto contenido calórico (342 Kcal por 100 grs de pulpa fresca) tiene una poderosa mezcla de antioxidantes, fibra, vitaminas (B, C, E) y minerales (hierro, magnesio, fósforo y potasio). Es antiparasitario y bactericida (existen pasta dental hecha con coco), favorece la correcta función hepática, es cardioprotector y disminuye el nivel de triglicéridos en sangre.

Además de ser un fantástico remineralizante, hidrata el cuerpo en profundidad y estimula la capacidad del riñon para limpiar el organismo. Sin olvidarnos de su alto poder energético (ideal para deportistas, niños, embarazadas y convalecientes) y su más que interesante propiedad sobre la actividad cerebral, pues su contenido en grasas saludables potencia la transmisión nerviosa.

Por su parte, el arroz integral al mantener la cáscara externa es mucho más rico que su versión refinada, ganando en fibra, proteínas, minerales (hierro, calcio, magnesio, fósforo, potasio, selenio y zinc), vitaminas del grupo B y la E. Posee también ácidos grasos esenciales.

Este cóctel nutricional lo convierte en un alimento saciante, muy recomendable en regímenes para control de peso, depuración y regulación metabólica. Es energético pero libera energía de forma sostenida en sangre sin crear picos de glucosa. La combinación de selenio y vitamina E evita la oxidación tisular, es decir, el deterioro de las células y tejidos del cuerpo, y también contribuye a mejorar la función inmunológica.

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Se puede usar como sustituto del arroz blanco en todas las preparaciones – aunque hirviéndolo durante más tiempo – y definitivamente no puede faltar en la dieta habitual de personas vegetarianas, veganas y deportistas, amén de quienes optamos por versiones más saludables de la alimentación actual.

Si ya estás deseando saber cómo hacer esta maravilla, no te haré esperar más:

¿Qué necesitamos?

– 200 grs arroz integral

– 600 ml de bebida vegetal de arroz-coco

– 400 ml de leche de coco (de cocinar, típica de la comida thai, por ejemplo)

– 50 grs de azúcar de coco

– 25 grs de sirope de arroz

– canela en rama, canela rallada y cáscara de limón

– coco rallado y cardamomo (opcional)

¿Cómo lo hacemos?

El arroz integral tarda más en hervirse y debe lavarse primero. Una forma de acelerar la cocción es dejarlo en remojo unas horas. Si optas por hacerlo así, puedes añadir a ese agua cardamomo, canela en rama y limón a esa agua para aromatizar el arroz. Sí no, simplemente lávalo en un colador bajo agua fria y reserva.

Pon a fuego medio un cazo con la leche de arroz-coco, junto con trozos de piel de limón, canela en rama y los dos endulzantes y remueve un poco para disolverlos. Tras unos diez minutos añade la leche de coco y remueve. Cuando rompa a hervir echa el arroz, baja el fuego y ve moviéndolo de vez en cuando para que no se pegue y vaya soltando el almidón y vigila que tenga suficiente líquido. Deja cocer de esta forma hasta que el arroz esté casi hecho (aprox. 40).

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Apaga el fuego, retira los trozos de piel de limón y las ramas de canela y deja reposar alejado de la placa. Cuando lo sirvas espolvorea canela molida al gusto… y a disfrutar!!!

 

 

 

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About Beatriz Daza

Graduada en Enfermería por la U. Complutense de Madrid Master en Cuidados Paliativos por la U. Camilo José Cela Diplomada en Medicina Tradicional China por la Fundación Europea de MTC Asesora nutricional y docente.

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