La Dominical: croquetas sabrosas (sin gluten ni lácteos) - Programas avanzados para el Cuidado de la Salud
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La Dominical: croquetas sabrosas (sin gluten ni lácteos)

No nos engañemos… por mucho que nos guste tener una alimentación sana libre de productos perjudiciales, a veces echamos de menos algunas cosas, como por ejemplo, las croquetas.

Bueno, quizá no os pase a todos, pero a mí de vez en cuando sí. Entonces es cuando me pongo a investigar para conseguir reproducir esas cosas que me apetece comer, sin renunciar a la comida sana pero tampoco al sabor y al disfrute. Y por eso esta semana os comparto unas ricas (y sencillas!) croquetas sin gluten ni lácteos.

¿Y de qué están hechas entonces? De garbanzos!!! Pensando en recetas similares a las croquetas, rápidamente me vino el falafel a la cabeza… y una cosa llevó a la otra; de la vertiente árabe a la castiza con estas croquetas de cocido 100%. Quien dice de cocido dice también de jamón, de pollo asado, de chorizo, de espinacas, de setas, de gambas, de bacalao… ¡¡¡o de lo que quieras!!!

Como ya he adelantado, el ingrediente básico de la receta de hoy es el garbanzo, producto del que me declaro muy fan en general. Me gusta de todas las formas posibles: en guisos, sofritos, como hummus, en ensaladas, croquetas o hasta en tempeh o bizcochos (sí, sí, como lo lees)… su versatilidad es asombrosa y sus propiedades nutricionales, también.

Su origen se sitúa en la zona del Mediterráneo oriental, desde donde se expandió progresivamente hacia otras regiones, siendo hoy uno de los cultivos más comunes del mundo y una parte importante de la alimentación de millones de personas.

Además de ser barato y fácil de producir es una joya nutricional: en su composición destacan los hidratos de carbono complejos – que no producen picos de glucemia en sangre, son saciantes y muy energéticos -, una buena proporción de proteínas vegetales y bajo contenido en grasas, si bien éstas son insaturadas y carentes de colesterol. Aporta bastantes aminoácidos esenciales y los que le faltan son compensados gracias a la tradicional sabiduría popular, pues la habitual combinación con cereales o tubérculos compensa esa carencia (particularmente en cisteína, metionina o triptófano). A esto hay que añadirle su baja densidad calórica y la presencia de fibra, hierro, calcio, ácido fólico, cobre, niacina y carotenoides.

¿El resultado? Un ingrediente que favorece el control de la obesidad, la diabetes y el colesterol, que es cardioprotector, ayuda a regular el tránsito intestinal, son buenos en estados anémicos, en embarazadas y en personas con dietas vegetarianas y veganas (imprescindibles, de hecho) y favorecen la recuperación en situaciones de cansancio físico y mental. Lo dicho, una joya.

En esta ocasión hice las croquetas con sobras de cocido; garbanzos, un poco de patata, pollo y trocitos de jamón. Sin embargo, los garbanzos a usar pueden ser cocidos de otra forma (en caldo vegetal, de pescado, de pollo) o simplemente usar los de bote. Luego se les adereza al gusto y listo.

Existen otras opciones para hacer croquetas sin gluten y lactosa, usando bebidas vegetales y harinas distintas a la de trigo, pero entonces ya no sería una receta tan sencilla… y sabéis que normalmente os traigo recetas muy fáciles para que cualquiera se anime a hacerlas y esta no es una excepción. Es más, lo «difícil» es el empanado, así que fíjate… Venga, manos a la obra.

¿Qué necesitamos?

250 grs de garbanzos cocidos (ya sabéis, sirven de varias maneras)

Un poco de patata cocida (opcional)

Media cebolla

Pollo y jamón del cocido troceaditos

Sal, pimienta, nuez moscada

Huevo, harina de garbanzo y aceite de oliva

¿Cómo lo hacemos?

Picamos muy fina la cebolla y la pochamos a fuego lento hasta que esté trasnsparente. Escurrir y reservar.

Machacar con un tenedor los garbanzos. Si quedan algunos trozos grandes no pasa nada, pero esto va al gusto. Si le pones patata aplasta de esta forma también.

Mezclar con el pollo y el jamón picados. Añadir la cebolla pochada, un poco de sal, pimienta negra y nuez moscada.

Poner en un plato y dejar reposar en la nevera 30 minutos.

Pasado ese tiempo sacar la mezcla de la nevera, disponer un plato con huevo batido y otro con harina de garbanzo (sirve también de arroz o de avena). Coger porciones de masa con una cuchara, darle forma con la mano y pasar por el huevo y a continuación por la harina. Mientras, pon aceite de oliva en una sartén y deja que se caliente.

Freír las croquetas a fuego medio hasta que estén doraditas. Poner sobre papel absorbente y servir acompañadas de una ensalada.

No las distinguirías de las normales, ñam, ñam!

¡¡Salud y sabor!! ¡Buen provecho!

 

 

 

About Beatriz Daza

Graduada en Enfermería por la U. Complutense de Madrid Master en Cuidados Paliativos por la U. Camilo José Cela Diplomada en Medicina Tradicional China por la Fundación Europea de MTC Asesora nutricional y docente.

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