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El secreto a voces del cuerpo

Quizá muchos habréis leído un titular que hace unos mese proclamaba el descubrimiento de un nuevo y extenso órgano que subyace bajo la piel y crea un entramado que conecta los músculos, ligamentos, vísceras, vasos sanguíneos y huesos. 

Este misterioso «órgano» es el llamado intersticio y no, no ha sido descubierto ahora, sino que es ahora cuando se le está volviendo a prestar la atención que desde luego se merece.

Esto es así porque su estudio revela datos fundamentales para entender muchísimos procesos y respuestas orgánicas, que para la ciencia occidental resultaban casi imposibles de descifrar como por ejemplo, la acción de la acupuntura o el porqué de la recurrencia de lesiones y patologías que no aportaban hallazgos clínicos mediante pruebas o análisis.

El estudio en cuestión por el que este «órgano» relacionado con la fascia y el tejido conectivo saltó de nuevo a la palestra es un riguroso trabajo publicado en Scientif Report [1] – revista vinculada con la prestigiosa Nature – cuyas conclusiones revelan que este tejido que tapiza múltiples estructuras y tejidos orgánicos, hace las veces de «intercomunicador», pues ayuda a trasmitir ondas, impulsos eléctricos y señales químicas (los grandes lenguajes del cuerpo). 

El hecho de que tanto el intersticio como la fascia hayan sido dejadas de lado durante tantísimo tiempo por el grueso de los estudios de anatomía encuentra su explicación en el hecho de que dicho estudio, al centrarse en la disección – cuyos principios fueron establecidos por Andreas Vesalius en 1543[2] y que aún siguen vigentes – a medida que abundaba en los detalles de los componentes somáticos como “piezas” estáticas del cuerpo, iba perdiendo de vista el concepto de unidad dinámica y funcional del organismo.

El hecho es que el intersticio conecta la casi totalidad del cuerpo y en su recorrido forma espacios y oquedades a partir de su estructura de fibrina y colágeno que, como cisternas, albergan un fluido – el líquido intersticial – producido por las células del propio órgano, que está en movimiento y nutre al sistema linfático, que a su vez forma parte la circulación sanguínea y el sistema inmune.

Este órgano tiene una relación directísima con la fascia, cuyo estudio va revelando información fascinante e ignorada por la medicina occidental, no así por las medicinas no reduccionistas como la china, naturista o ayurvédica. Así, en una investigación reciente [3] los autores aseveran:

“cada célula se comunica con las otras células enviando y recibiendo señales; este concepto es parte de la física cuántica y se conoce como entrelazamiento cuántico….”.

«Una célula fascial no sólo tiene memoria, sino también la conciencia de la información mecanometabólica que siente, y tiene la predisposición anticipada de prepararse para la alteración de su entorno natural”. 

Y por lo tanto, esto puede explicar porqué la fascia y ahora también el intersticio sean objeto de investigación para hallar  el origen de múltiples enfermedades… ¡o mecanismos curativos! De hecho, para el practicante de Medicina China (MTC) este hallazgo le traerá inmediatamente a la cabeza el sistema de Meridianos y Colaterales, que es el medio por el que se propagan los efectos de las herramientas terapéuticas propias de la MTC: acupuntura, masaje, fitoterapia y moxibustión principalmente.

El doble término chino Jingluo es comúnmente traducido por Canales o Meridianos y Colaterales. Los Jingluo establecen una de las más particulares características de la fisiología de la MTC, pues son entendidos como las vías de paso mediante los cuales la Sangre, los Líquidos y el Qi son transportados de arriba abajo, de dentro afuera conectando lo interno con lo externo, lo alto con lo bajo. Consiguen unir al cuerpo en su conjunto, regulan el equilibrio del paso de las sustancias, del Yin del Yang y de las funciones de los Órganos, son vía de entrada y salida tanto de factores patógenos como de remedios terapéuticos, trasmiten estímulos y reflejan impulsos así como manifestaciones patológicas.

A la hora de estudiarlos suele resultar esclarecedor utilizar el símil de un árbol, donde el tronco y las ramas principales serían los Jing, mientras que las ramas más pequeñas y superficiales representarían a los Luo. De hecho, Jing se traduce como Canal o Meridiano porque su significado encierra una cierta connotación geográfica en sentido longitudinal. Suelen discurrir en vertical a lo largo del cuerpo, a nivel profundo y se relacionan con los Órganos Internos. Por su parte, Luo son los Colaterales y su traducción implica la acción de sujetar o la de crear un red. Sirven para unir los Canales principales con la superficie. En ellos está también incluida la miríada de canales diminutos, que en semejanza con los capilares sanguíneos, están distribuidos a lo largo de todo el cuerpo.

Ahora bien, hay un aspecto fundamental que se olvida a menudo en el furioso intento de encontrar las simetrías entre la red de Meridianos y los sistemas anatómicos occidentales y fue claramente advertido por el médico – por partida doble, al estar titulado en ambas medicinas, la China y la occidental – Tang Zong Hai quien en uno de sus libros destaca que:

la anatomía china describe la transformación de la energía* en oposición a la materia, donde los Meridianos son las vías en las que ocurre la transformación de la energía de los órganos, y que es por ello que los Canales no pueden ser develados mediante disección al estar presentes solo en cuerpos vivos[4].

Exactamente igual que ocurre con la fascia y el intersticio, que solo se aprecia y tiene sentido en un organismo vivo y dinámico. Así pues, acercarse al cuerpo con una mirada renovada y descubrir que lo que ahora parece novedoso nos estaba gritando a voces desde siempre… puede ser un buen paso para entender lo que otros grandes sistemas de sanación propugnan, en vez de rechazarlos por el mero hecho de que no coincidan con nuestros conocimientos previos. Al fin y al cabo, el saber es una cuestión temporal, como la buena ciencia – aquella que se cuestiona a sí misma – demuestra cada vez que se autorevoluciona.

Os dejo aquí estos dos enlaces: La fascia, el documental y La conciencia del tejido fascial para quienes queráis indagar un poco más en este mundo sorprendente… que es tu propio cuerpo.

Hasta la próxima!

*Entiéndase energía (o Qi si dejamos el término chino) por señales eléctricas, ondas o reacciones bioquímicas y estaremos unificando conceptos que dicen lo mismo en distintas palabras.

[1] Theise ND et al. Structure and Distribution of an Unrecognized Interstitium in Human Tissues. Scientif Reports. (2018) 8:4947.

[2] Vesalius A. Andreae Vesalii suorum De humani corporis fabrica librorum epitome. Basileae: Ex of cina J. Oporini; 1543.

[3] Bordoni B, Simonelli M. The Awareness of the Fascial System. Cureus. 2018;10(10). Published 2018 Oct 1. 

[4] McGechie D. The connective tissue hypothesis for acupuncture mechanisms. Journal of Chinese Medicine. 2010;93:14–21.

 

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About Beatriz Daza

Graduada en Enfermería por la U. Complutense de Madrid Master en Cuidados Paliativos por la U. Camilo José Cela Diplomada en Medicina Tradicional China por la Fundación Europea de MTC Asesora nutricional y docente.

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