Experiencias en consulta: las migrañas de Aurora - Programas avanzados para el Cuidado de la Salud
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Experiencias en consulta: las migrañas de Aurora

¿Conoces a alguien que padezca migraña?

Si es así sabrás lo invalidantes que son, lo mucho que condicionan la vida de quien las padece y el peregrinaje que muchas veces hacen de un tratamiento a otro, buscando una solución que en muchas ocasiones no se encuentra en los tratamientos convencionales. Esos fármacos que al principio hacían efecto, en un momento dado dejan de funcionar… Y vuelta a empezar la búsqueda, sin lograr para el origen de ese horrible dolor de cabeza que les paraliza la vida.

En una consulta de medicina china son muchos los pacientes que llegan después de haber pasado por muchos tratamientos distintos, la mayoría de las veces sin éxito. Traen años de frustración y expectativas a sus espaldas y muchos deseos de que, por fin, esta vez sea distinto. Esto es aplicable a casi cualquier patología, no solo las migrañas, aunque en esta ocasión, haciendo repaso de los casos más notables del año anterior que acabamos de despedir, me he acordado de tres pacientes en particular, los tres distintos y los cada uno de ellos con un tipo de migraña propio. Por eso he decidido iniciar una serie en el blog donde relatar casos reales Porque no hay enfermedades, y mucho menos iguales, sino personas que tienen alterada su salud… cada una a su manera.

Por eso, cada caso ha de considerar la causa de la patología como algo único a cada persona…

Y aunque los nombres que indicaré a lo largo de la serie de Experiencias en Consulta son ficticios, los casos expuestos son totalmente reales.

Aurora, de 46 años, debutó con dolores de cabeza a los 7 u 8 años de edad y desde la menarquia, además, con dismenorrea intensa. Ha soportado vivir con dolor hasta que hace 5 años empezaron a intensificarse, y dos meses antes de venir a la consulta las noches se convirtieron en pesadilla cuando las migrañas ganaron terreno al sueño. Habla con calma y su descripción del dolor nos informa de una localización en zona temporal derecha, pulsatil y fijo, que irradia a toda la cabeza si aumenta de intensidad. Estas crisis, diurnas o nocturnas, pasaron de durar 3 horas a 24. Se acompañan de fotofobia, nauseas, pérdida de apetito y necesidad de silencio. Ella es tranquila y perfeccionista, la gran mediadora familiar, trabajadora incansable y muy responsable. No manifiesta grandes signos de estrés o agobio pero confiesa que «la procesión va por dentro». Es precisamente, tras momentos de tensión o nervios cuando se desencadenan las peores migrañas. Ha tomado mucha y muy distinta medicación, a veces incluso con reacciones adversas graves – alergias severas o trombo en pierna derecha – y ya está cansada de tanta dependencia a medicamentos que le sientan mal y realmente no le ayudan. En la entrevista y exploración se encuentran más datos clínicos de interés, incluyendo lengua y pulso, que ayudan a emitir un diagnóstico y a proponer un tratamiento con acupuntura 1 vez por semana (las tres primeras semanas), cambios dietéticos y un par de fórmulas herbales, así como la recomendación de hacer algo de ejercicio y tomarse tiempo libre para ella.

A la semana de haber iniciado el tratamiento refiere no haber tenido dolor de cabeza, y mantenemos el tratamiento de base (dieta y hierbas) mientras las sesiones de acupuntura van siendo adaptadas a los cambios en el estado de la paciente.  A la cuarta sesión indica que hay una disminución general de los síntomas más molestos (cefaleas, dolor menstrual, molestias en un brazo y el estreñimiento) y se muestra más animada y positiva. Durante este tiempo fallece un familiar cercano, siendo momentos de gran dureza que ella afronta con la serenidad que le caracteriza, apoyando a quienes están más afectados y guardando para sí toda esa tristeza y dolor; y pasados los días de mayor tensión sufre una migraña de un día entero que nos hace retroceder algo del terreno ganado. Sin embargo, ella entiende que dicho ataque es una consecuencia directa de esta situación tan extrema y a su forma de afrontarla. Entender que puede hacer las cosas de otra manera y no llevarse toda la responsabilidad para sí va a ser clave para retomar el tratamiento con una fuerza renovada. También el poder hablar de las cosas que le preocupan, compartirlas con alguien, aunque sea en la consulta, y liberarse de esa presión, son también los otros elementos terapéuticos que ella ha ido descubriendo poco a poco.

A los dos meses dejó de venir a la consulta porque se encuentra bien y es capaz de manejar mucho mejor los altibajos propios de la vida cotidiana y evitar que le afecten de la misma forma que antes. En definitiva, ha ganado capacidad de autocuidado y calidad de vida, siente que el tratamiento ha sido efectivo y ella se lleva unas pautas sobre hábitos de vida que van más allá de comer adecuadamente o saber qué tomar para calmar un dolor de cabeza. De vez en cuando me manda un whastapp para saludarme y decir que no necesita venir a verme…. y las dos, tan contentas 🙂

En un tratamiento, escuchar y entender a la persona que tenemos en frente es fundamental. Casi tanto como lograr que esa persona se escuche en lo que dice y se entienda a sí misma.

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About Beatriz Daza

Graduada en Enfermería por la U. Complutense de Madrid Master en Cuidados Paliativos por la U. Camilo José Cela Diplomada en Medicina Tradicional China por la Fundación Europea de MTC Asesora nutricional y docente.

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