Vanesa Gómez. Los trabajadores sociales sanitarios tienen un papel fundamental para canalizar las necesidades de las personas desde el sistema

Vanesa Gómez. Trabajadora Social

Si nos paramos a pensar en la influencia del trabajo social en la salud de las personas, tendríamos que pensar no sólo en el paciente, sino en la influencia que tiene en todo el sistema. Los trabajadores sociales sanitarios indudablemente tienen un papel fundamental para canalizar todas las demandas y necesidades de las personas a las que atienden desde el propio sistema, y no solo las solicitudes de los pacientes de centros de salud, unidades de salud mental o unidades hospitalarias, sino las peticiones y necesidades de los demás profesionales sanitarios que integran ese plan de atención socio sanitaria. Y es que el apoyo de las unidades de trabajo social, es muy importante, y no sólo las que forman parte de esos equipos interdisciplinares, sino las de muchas otras asociaciones e instituciones que coordinan esfuerzos mediante el trabajo en red, para poder apoyar con soluciones reales y herramientas fructíferas o en muchas ocasiones simple apoyo moral, el trabajo de los profesionales de la salud.

las personas no necesitan que los trabajadores sociales les demos la solución a todo, sólo necesitan que los escuchemos, que les hagamos participes de sus vidas, que les pongamos enfrente lo bonito y positivo que vemos en ellos, que les hablemos de oportunidades

Me refiero al estar, al sostener, a recibir demandas, valorar, diagnosticar, planificar y ofrecer herramientas que conduzcan a la solución o a la mejora del problema. Pero también me refiero, cuando hablo de influencia, a lo que supone establecer esa relación de ayuda, a los cambios que se ven, a los que no se ven, a lo que puede suponer en la salud de una persona, las palabras y la orientación de un profesional del trabajo social.

La salud es el estado de bienestar físico, psíquico y social, y eso abarca mucho, incluye muchas dimensiones, y está necesitado de miles de acciones.

Cuando una persona por causas personales o estructurales, tiene un problema de empleo, un problema de relaciones familiares, una carencia de necesidades básicas, o una falta de apego y amor importante, su salud se ve afectada. Y se ve afectada no solo porque de estas situaciones se deriven consecuencias para la salud física, emocional y o mental, sino porque indudablemente su salud social queda tocada.

Y la salud social es importante y forma parte de ese estado global de satisfacción. Si tienes empleo, vivienda, familia… y tus necesidades básicas cubiertas, pero no tienes salud social, careces de una parte de ti, fundamental. Si, por el contrario, tienes salud social, pero careces de algunas necesidades, tu vida será escasa en recursos materiales, pero no en salud social.

Entendiendo por salud social, la influencia que el entorno de las personas tiene sobre su estado de bienestar, estilos de vida, habilidades personales… aquella que nos permite sentirnos parte de algo, estar en nosotros mismos, valorar nuestra presencia en la vida, la que nos deja vernos sin juzgarnos, la que produce paz, sosiego y nos lleva a ser ecuánimes con los demás y con nosotros mismos.

si tienes una enfermedad del alma, se va a convertir en un problema social, en un problema de exclusión residencial, en una adicción, o en un problema familiar o de relación

A veces las personas no necesitan que los trabajadores sociales les demos la solución a todo, sólo necesitan que los escuchemos, que les hagamos participes de sus vidas, que les pongamos enfrente lo bonito y positivo que vemos en ellos, que les hablemos de oportunidades…necesitan olvidar lo viejo, lo que duele, lo que les ha costado perdonar y no les permite pasar página. No somos profesionales de la salud, no podemos generalizar, hay personas muy enfermas y personas que necesitan a muchos profesionales de la salud, pero a lo largo de estos 18 años como trabajadora social, lo que a mí me ha llegado, lo que reconozco en las personas que he atendido, que acuden porque tienen una problemática etiquetada como social, es siempre lo mismo, una historia de vida que pone los pelos de punta, un aprendizaje tremendo, y una ausencia de habilidades para manejar situaciones que sobrepasan la realidad, esto convierte a las personas en muchas cosas que jamás hubiesen deseado ser, llegar a ese punto y reconocer eso, es lo más humilde que he visto en mi vida.

Podría contar tantas historias de personas sin salud de ningún tipo, que no acabaría. Los he visto de todas formas y colores, he reconocido su angustia al sentarse enfrente y desnudar lo más íntimo de ellos, los he visto entrar con altanería y orgullo y salir siendo ellos mismos, los he visto temblar, sonreír entre lágrimas, dudar, practicar la abnegación y sentir miedo, y también con apoyo y afecto salir de muchas situaciones difíciles.

Aunque algunos no salen, no pueden, o asoman la cabeza y se quedan dónde estaban, porque no es fácil, porque cuesta, porque no hay apoyos, porque se les juzga, porque no quieren… si respetáramos el principio de la individualidad, comprenderíamos que cada persona es única, y que al final la decisión del cambio es subjetiva.

Nosotros sólo somos, espejos, herramientas y medios, para mejorar esa salud. Si hay una enfermedad física, vas al médico y a los especialistas, si tienes un problema de salud mental vas al psicólogo, al psiquiatra y si tienes recursos al coaching, y si tienes una enfermedad del alma, se va a convertir en un problema social, en un problema de exclusión residencial, en una adicción, o en un problema familiar o de relación.

Creo que definitivamente, podemos decir que sí, que el trabajo social influye en la salud, somos agentes necesarios para el cambio, es una premisa ancestral, nos influye todo aquello que tenemos alrededor, en la mayoría de los casos no contamos con todos los recursos necesarios, pero nos preparan para algo tan básico como escuchar, ser asertivos o empatizar.

Nosotros debemos formarnos, pero también es nuestra obligación enseñar a las personas a ser más felices, a conseguir las cosas por sí mismos, a que practiquen la bondad, y a que sean capaces de verse cada día como son, libres, libres de pensamientos negativos, llenos de vida, sanos y rodeados de personas que inundan de luz el mundo. Eso es salud, esa es nuestra influencia.

Vanesa Gómez Moreno. Trabajadora social. Nº COLG: 02-1079.

Acerca de la autora

Trabajadora social con máster en igualdad de oportunidades. Actualmente trabajo en la Oficina Pangea de atención a las personas migradas. Cuento con amplia trayectoria en  proyectos de atención en la ONG Médicos del Mundo y experiencia laboral en la Comisión Española de ayuda al refugiado y el Centro de Acogida e Inserción para personas sin hogar.

   	

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