Un panel de científicos concreta y determina la definición de “suplementos simbióticos”

Por Mikel García Iturrioz

Experto en Nutrición Ortomolecular y Medicina Biológica

 

Un panel de científicos concreta y determina la definición de “suplementos simbióticos”

Un grupo de destacados científicos internacionales ha creado una definición consensuada de “simbiótico” para proporcionar una base de cara a las afirmaciones científicas sobre los beneficios para la salud de tales productos.

La palabra ‘simbiótico’ aparece en un número creciente de productos alimenticios y suplementos. Los ingredientes simbióticos suelen estar relacionados con los beneficios a la hora de modular la comunidad de microbios que viven en el intestino humano. Un apoyo esencia para la salud.

Por lo general, se entiende que los suplementos simbióticos son una combinación de un probiótico y un prebiótico, pero los expertos han considerado que esta descripción es demasiado limitada, subrayando el auge de estos suplementos en el campo de la innovación. Por lo tanto, con el fin de abordar la ambigüedad científica en torno a los simbióticos, un grupo de 11 destacados científicos internacionales formó un panel para crear una definición de consenso y aclarar la evidencia necesaria para demostrar que los simbióticos son seguros y efectivos.

Definición de “simbiótico”

En un artículo publicado en ‘Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology‘, los autores avanzan en una nueva definición de simbióticos, que se basa en los últimos avances científicos en el campo. Según sus declaraciones, se trata de “una mezcla que comprende microorganismos vivos y sustrato utilizados selectivamente”. Cabe destacar que estos microorganismos confieren un beneficio para la salud del huésped.

Los expertos del panel enfatizan que la definición está diseñada para ser inclusiva. “Muchas combinaciones diferentes de microorganismos vivos y sustratos utilizados selectivamente se podrían calificar como simbióticos, siempre que un estudio en humanos demuestre los beneficios para la salud de cualquier combinación en particular”, han matizado los científicos.

Además, los simbióticos no necesitan limitarse al intestino. De hecho, estos podrían apuntar a cualquier parte del cuerpo humano que alberga una comunidad de microorganismos. “Esperamos que la publicación de esta definición marque un cambio en la comprensión de las personas sobre este tipo de productos”, ha añadido el primer autor, Kelly Swanson, profesor del Departamento de Ciencias Animales y la División de Ciencias Nutricionales de la Universidad de Illinois (EE.UU.).

En este sentido, Swanson ha destacado que “podemos comenzar a discutir los simbióticos de una manera científicamente más precisa, dándoles a todos un vocabulario compartido para comprender lo que hacen, cómo funcionan y qué evidencia se necesita para cumplir con la definición”.

Probióticos y prebióticos

Según se ha redactado en la publicación mencionada, el grupo ha hecho una distinción entre simbióticos complementarios y sinérgicos. En los primeros se combina un probiótico y prebiótico, aunque funcionan por separado. En cambio, en el caso de los simbióticos sinérgicos, el sustrato utilizado selectivamente alimenta específicamente a los microorganismos que lo acompañan.

El panel de expertos fue convocado por la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP). Es una organización sin ánimo de lucro que anteriormente lideró las definiciones de consenso científico de probióticos y prebióticos. “Crear una definición de simbiótico es un primer paso”, ha confesado Mary Ellen Sanders, directora científica ejecutiva de ISAPP.

Sanders ha aprovechado para pedir que, a partir de ahora, la comunidad científica “se centre en diseñar y realizar estudios para probar los efectos sobre la salud de estos productos”.

Evidencia requerida

El informe describe el nivel de evidencia requerido para que un producto se denomine “simbiótico”. Según este escrito, “un simbiótico debe contener un microorganismo vivo y un sustrato utilizado de forma selectiva. Para los simbióticos complementarios, los componentes respectivos deben cumplir con las pruebas y los requisitos de dosis tanto para un probiótico como para un prebiótico. Asimismo, la combinación debe mostrarse en un ensayo diseñado adecuadamente para conferir un beneficio para la salud en el huésped objetivo”.

Por lo tanto, un producto que contiene un probiótico y un prebiótico que solo posee evidencia para cada componente individual no debe llamarse simbiótico. Esto ocurre porque no habría evidencia alguna acerca del producto combinado. “Debe haber al menos un estudio diseñado apropiadamente del simbiótico en el huésped objetivo que demuestre la utilización selectiva del sustrato y un beneficio para la salud”, apuntan los expertos.

Además, según sus declaraciones y partiendo del acuerdo al que llegaron los científicos, la evidencia requerida debería estar diseñada apropiadamente. Es decir, se debe haber comprobado mediante ensayos experimentales con la potencia adecuada y realizados en el huésped objetivo.

Criterios CONSORT

Los ensayos definitivos deben seguir las pautas de informes y diseño de ensayos en humanos estándar. Para ello, también se deben considerar las mejores prácticas para la investigación de la dieta y la microbiota. Por otra parte, el estudio debe cumplir con los criterios descritos en CONSORT y debe registrarse antes del reclutamiento.

Concretamente, los criterios CONSORT incluyen principios rectores para microorganismos, cumplimiento relacionado con la microbiota y medidas de resultado, subgrupos relevantes y consideraciones estadísticas para evaluar la microbiota como mediadora de efectos clínicos. El informe incluye que el beneficio para la salud de un simbiótico sería superaditivo, mejor que la suma de los componentes individuales.

Sin embargo, debido a las dificultades para demostrar diferentes niveles de beneficio para la salud en un ensayo de eficacia, el panel no insistió en este aspecto. En cambio, abogan por exigir un beneficio para la salud medible y confirmado del simbiótico, que habitualmente se confiere a través de la utilización selectiva del sustrato proporcionado en el simbiótico.

Conclusiones sobre los suplementos simbióticos

Se suelen utilizar modelos in vitro y estudios con animales para probar los efectos de probióticos, prebióticos y simbióticos. Los autores insisten en que su posición es que estos no han sido completamente validados como predictivos. “Las pruebas definitivas de estas intervenciones deben realizarse en el huésped objetivo”, han recalcado.

El panel también afirma que se debe confirmar el beneficio para la salud de la mezcla simbiótica, incluso cuando se usan probióticos y prebióticos establecidos para formular componentes del simbiótico. El objetivo de este apartado es tener en cuenta cualquier efecto adverso tras la combinación de ambos productos. “Podría disminuir los beneficios para la salud de cada componente en sus formas independientes”, han aclarados los expertos.

Por último, el informe indica que un producto simplemente debe etiquetarse como “contiene probióticos y prebióticos”. Esto ocurrirá, según el panel de científicos, cuando exista ausencia de evidencia de que el producto combinado proporcione un beneficio para la salud. Los expertos que han participado en el panel han hecho hincapié en proporcionar una perspectiva que determine si la evidencia de los estudios que usan una formulación (por ejemplo, un prebiótico o un probiótico solo) se puede extrapolar a diferentes formulaciones (como cuando se combina un prebiótico y un probiótico).

Referencias

 

Swanson KS, Gibson GR, Hutkins R, Reimer RA, Reid G, Verbeke K, Scott KP, Holscher HD, Azad MB, Delzenne NM, Sanders ME. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of synbiotics. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2020 Nov;17(11):687-701.

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