Beneficios del yodo: función tiroidea, salud mamaria y más

El yodo es un mineral natural necesario para la producción de hormona tiroidea y el crecimiento y desarrollo fetal. La deficiencia de yodo puede ocurrir en ciertas poblaciones, particularmente en personas que no consumen regularmente alimentos ricos en este mineral, así como en mujeres embarazadas o lactantes. Debes saber que consumir muy poco o demasiado yodo puede causar estragos en la salud.

¿Qué es el yodo?

Se trata de un oligoelemento que se encuentra en algunos alimentos, sal yodada y suplementos ricos en yodo. Se considera un mineral esencial, lo que significa que el cuerpo no puede producirlo y debe obtenerlo de su dieta o suplementos. Además, es en gran parte responsable de la producción óptima de hormona tiroidea.

Concretamente, la tiroides es una glándula con forma de mariposa que se encuentra en la base del cuello. Las hormonas producidas por la tiroides dependen de una ingesta suficiente de yodo e influyen en diversas funciones corporales, como la temperatura corporal, la respiración, la frecuencia cardíaca y la digestión.

Fuentes dietéticas de yodo

Puedes encontrar este mineral en varias fuentes alimenticias: vegetales marinos, productos lácteos y sal fortificada con yodo. También puedes recurrir a la suplementación mediante comprimidos o cápsulas que están elaboradas a base del oligoelemento. Se recomienda consultar con un profesional de la salud antes de recurrir a un complemento nutricional.

Principales beneficios del yodo

El yodo es mejor conocido por sus beneficios para la salud de la tiroides. Sin embargo, una gran cantidad de evidencia demuestra que el yodo también apoya el crecimiento y desarrollo fetal y promueve la salud del tejido mamario.

  1. Función tiroidea

La glándula tiroides produce hormonas tiroideas, tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), que ayudan a regular numerosas funciones corporales, como el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo. La tiroides no puede sintetizar (producir) niveles óptimos de hormonas tiroideas sin suficiente yodo.

Cuando el cuerpo no obtiene suficiente yodo, el hipotálamo (una glándula en el cerebro) aumenta la secreción de la hormona estimulante de la tiroides (TSH), una hormona que estimula la glándula tiroides para producir T3 y T4. Los niveles elevados de TSH pueden causar agrandamiento de la glándula tiroides, también conocida como bocio. El consumo de menos de 50 mcg/día de yodo puede aumentar el riesgo de desarrollar bocio.

En este sentido, la deficiencia de yodo a largo plazo también puede conducir a un suministro deficiente de hormonas tiroideas, una condición conocida como hipotiroidismo. Por el contrario, consumir demasiado yodo puede provocar una tiroides hiperactiva, también conocida como hipertiroidismo. Alcanzar la dosis diaria recomendada de yodo y solo complementar cuando sea clínicamente necesario es una estrategia eficaz para mantener la función tiroidea normal.

  1. Crecimiento y desarrollo fetal

La ingesta adecuada de yodo durante el embarazo es fundamental para el desarrollo fetal saludable. Se trata de una etapa en la que los requisitos de yodo aumentan para respaldar la mayor demanda de producción de hormonas tiroideas maternas. De hecho, la producción de T4 aumenta en aproximadamente un 50% durante el embarazo. Al comienzo de la etapa, la tiroides del feto aún no está completamente desarrollada, lo que significa que depende de las hormonas tiroideas maternas.

La deficiencia severa de yodo en mujeres embarazadas puede causar deficiencias en el desarrollo neurológico y contribuir a retrasos en el crecimiento del feto. En algunos casos, la deficiencia de yodo también puede provocar un aborto espontáneo y muerte fetal. Además, los casos crónicos de deficiencia grave de yodo pueden provocar una afección conocida como cretinismo, que se caracteriza por retraso en el crecimiento y discapacidad intelectual, entre muchas otras anomalías.

Para respaldar la mayor demanda de la tiroides y garantizar un estado óptimo de yodo durante el embarazo, generalmente, se recomienda que las personas que planean tener un hijo y las que actualmente están embarazadas o amamantando complementen su dieta con yoduro de potasio, una forma común de yodo. Habitualmente también se aconseja que estas personas recurran a la suplementación con, al menos, 150 mcg de yodo y que consuman sal yodada.

Es posible que los suplementos de yodo no sean adecuados para ti, y tomar yodo innecesariamente puede causar efectos adversos para la salud. Por ello, debes consultar con un profesional de la salud para determinar si necesitas este tipo de suplementación a la hora de apoyar tu tiroides antes, durante y después del embarazo.

  1. Salud de los senos

Por otro lado, la deficiencia de yodo se asocia con un mayor riesgo de enfermedad fibroquística de la mama, una afección caracterizada por bultos no cancerosos en los senos. La investigación que examinó los efectos de la suplementación con yodo en personas con enfermedad fibroquística de las mamas encontró que esta redujo el dolor y la sensibilidad en la zona.

En una revisión, el 65% de las personas que tomaron yodo informaron una reducción del dolor en comparación con el 33% de las mujeres que recibieron un placebo. Otro estudio demostró una mejora significativa en el dolor y la sensibilidad en los senos después de tres meses de suplementos de yodo.

Asimismo, algunas investigaciones sugieren que el consumo adecuado de yodo puede proteger contra el cáncer de mama. Ciertas poblaciones de todo el mundo que consumen muchos alimentos ricos en yodo informan una menor incidencia de este tipo de cáncer. Curiosamente, las mujeres que viven en Japón tienen una incidencia de cáncer de mama significativamente menor en comparación con las mujeres que viven en los países occidentales.

Esto se debe, entre otros aspectos, a que los vegetales marinos son naturalmente ricos en yodo, un alimento básico popular entre las personas que viven en Japón. Algunos de los productos de vegetales marinos más populares incluyen algas marinas (8000 mcg/g), kombu (2353 mcg/g), wakame (42 mcg/g) y nori (16 mcg/g).

  1. Exposición a la radiación

El yoduro de potasio (KI) es la misma forma de yodo que se usa comúnmente en suplementos y sal yodada. Se ha demostrado que el KI protege temporalmente la tiroides de los efectos dañinos del yodo radiactivo.

El yoduro de potasio está indicado para personas de ambos géneros y de todas las edades en caso de crisis nuclear con potencial exposición a yodo 131, incluyendo mujeres embarazadas o en periodo de lactancia (de esta manera, de hecho, se protege también al bebé, especialmente vulnerable).

No obstante, es preciso subrayar que sólo debe tomarse en casos de contaminación probable, atendiendo a las instrucciones de las autoridades sanitarias, ya que  tomar KI innecesariamente o tomar grandes dosis puede presentar serios riesgos para la salud.

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Deficiencia de yodo

Esta afecta aproximadamente al 38% de las personas en todo el mundo. Cuando no se trata, la deficiencia de yodo puede afectar el funcionamiento de la tiroides y el crecimiento y desarrollo fetal. Ciertas poblaciones tienen un mayor riesgo de deficiencia o insuficiencia de yodo:

  • Personas veganas o vegetarianas.
  • Aquellos que padecen alergias alimentarias a productos lácteos, pescado o mariscos.
  • Intolerantes a la lactosa.
  • Mujeres embarazadas.

Cabe destacar que los signos y síntomas de la deficiencia de yodo incluyen:

  • Bocio (agrandamiento de la glándula tiroides).
  • Altos niveles de hormona estimulante de la tiroides (TSH).
  • Hipotiroidismo (glándula tiroides poco activa).
  • Deterioro de la función mental.
  • Complicaciones del embarazo (aborto espontáneo, muerte fetal, parto prematuro, anomalías congénitas).

Suplementos de yodo

La mayoría de los suplementos de yodo están disponibles en una de dos formas: yoduro de potasio o yoduro de sodio. Aunque el cuerpo requiere yodo para muchas funciones, consumir demasiado puede presentar algunos riesgos para la salud. De hecho, el exceso de yodo puede provocar síntomas similares a la deficiencia del mineral, incluidos niveles altos de TSH, bocio e hipotiroidismo.

Conclusión

El yodo es un oligoelemento esencial que se encuentra en varios alimentos como lácteos, algas, pescado y sal yodada. Consumir suficiente yodo, pero no demasiado, ayuda a mantener la función normal de la tiroides, promueve un tejido mamario saludable y estimula el crecimiento y desarrollo fetal adecuado.

La deficiencia de yodo no es de las más habituales, pero poblaciones específicas pueden estar en mayor riesgo. Para evitar alterar el delicado equilibrio de las hormonas tiroideas, siempre es mejor hablar con un profesional de la salud antes de suplementarse con yodo.

Referencias

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